Segunda Parte
El campero UAZ avanzaba lentamente por el camino destapado. El cupo estaba completo porque algunos vendedores de “chuzos de carne” hacían parte de los pasajeros del vehículo originario de las estepas rusas. El Duque se bamboleaba y cabeceaba adormitado, recuperando el sueño perdido en la última trasnochada en el Tropicana, donde le había ganado un chico de billar, por siete carambolas al Chubi: el mejor billarista de la época.
El campero UAZ avanzaba lentamente por el camino destapado. El cupo estaba completo porque algunos vendedores de “chuzos de carne” hacían parte de los pasajeros del vehículo originario de las estepas rusas. El Duque se bamboleaba y cabeceaba adormitado, recuperando el sueño perdido en la última trasnochada en el Tropicana, donde le había ganado un chico de billar, por siete carambolas al Chubi: el mejor billarista de la época.