26 de abril de 2012

RECORDANDO EL PALMAR II

RECORDANDO EL PALMAR
Episodio Final

La madrugada avanzaba en El Palmar... ah! y se me olvidaban los famosos huevos que vendía alias “El Mosquito”, que llevaban sal, o mejor dicho, salpimienta. Y a medida  que pasaba el tiempo hacían su aparición más habitantes de una noche en El Palmar. Era el momento de recibir a la élite de la prostitución que llegaba acompañada del gran señor de las “putas finas”: Carlos Barros, propietario del establecimiento “La 41” o la “Four and One”.

11 de abril de 2012

RECORDANDO "EL PALMAR"

Por solicitud de algunos amigos y compañeros de estudio de mi época, he decidido escribir mi versión de “El Palmar”,  sitio de diversión, música, baile y prostitución de los años 60´s en Montería.
Resulta paradójico calificar con estos adjetivos a un lugar de sano esparcimiento, ubicado en la calle 39 con carrera 11, a pocos pasos del “Colibrí”,”Pecho pelú”, “el turco” y el gigante nightclub cabaret “El Cocodrilo”, en plena zona de tolerancia.

29 de marzo de 2012

EL COCODRILO BAR

UN CABARET DE SANGRE CALIENTE

por Diana Estrella Castilla

Aunque desapareció en los años setenta, “El Cocodrilo” forma parte de la historia de Montería, que aún la gente recuerda como ese pasado de diversión, derroche y faenas sexuales que se fue diluyendo ante las formas modernas de prostitución, como el sexo prepago.

Era una ciudad inocente. La Montería de esa época era, en verdad, una ciudad en cuyas calles se respiraba ese aroma que solo se respira en los pueblos. Gente de aquí para allá en pos de quehaceres sencillos. Todos se conocían. Don Rodrigo, por ejemplo, sabía quién era don Abelardo, y hasta un poco más. Caribe polvoriento y a la vez festivo. La naciente región despertaba al mundo.

5 de marzo de 2012

SIGUIENDO AL CAMPEÓN - Parte 17

Continuemos con nuestra historia.

En medio de la preocupación de todos, por el problema de la línea telefónica, el viejo Napo se acostó a descansar no si antes hablar con Jaime Mejía, su amigo entrañable. Mejía era el dueño del equipo Indios de Cartagena y reconocido hombre de negocios. La dormida  la organizamos de la siguiente manera: a Napo le dimos el colchón pluma de ganso espuma y nosotros (Robinson y yo), dormimos en la cama. A propósito de esto, en la madrugada tuve un pequeño altercado; al soñar con una dama, le eché la pierna encima al negro creyendo que era ella y mi compadre se cabrío. Yo le pedí excusas y continuamos en brazos de Morfeo hasta la mañana.

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