12 de octubre de 2011

EL DIA EN QUE EL PRESBÍTERO LEON PEREIRA FUE TORERO POR UN DÍA

Todas las historias que el cronista plasma en sus escritos son vivencias, pasajes de su vida o situaciones que merecen la descripción o el relato de los hechos. El escritor maneja mas la ficción, cosas que no han ocurrido y que solo han existido en su imaginación. Mis escritos están basados en hechos reales. La crónica que voy a relatarles va de la mano con su título porque se trata de contar la historia en la que en una ocasión, por esas cosas de la vida, el reverendo padre Luis Alfonso león Pereira se convirtió en torero por un día.
Como buen periodista deportivo, me han gustado todos los deportes además desde muy pequeño fui aficionado al arte del toreo. Me considero un torero frustrado y pertenecí a un grupo de amigos, el “negro” Ruiz Rodríguez entre ellos, que nunca pudimos asimilar las enseñanzas del arte de cúchares que nos daban los maletillas Carmelo López “el carmelitano” y el maestro Nando Páez. Sólo aprendimos a cargar los trastos de matar y a hablar con acento español en los paseos por el cortijo sinuano y solo recordamos nuestros nombres, de los matadores que nunca fuimos: “Armandillo De Córdoba” y “Alvarillo De Mocarí”.

20 de septiembre de 2011

LUIS ALBERTO PAYARES VILLA MI MAESTRO (Última Parte)

Si tú sabes bailar, es una virtud que te favorecerá toda tu vida así no seas, como se dice por ahí, bonito. Esto pasa tanto en mujeres como hombres. Bueno, ese don de bailar bien siempre lo tuvo el pupi Luis Alberto Payares Villa.

En esas noches aburridas de los sábados de aquella Montería, la que no mostraba ninguna intención de progresar, el pupi y yo no las ingeniábamos para salir de la monotonía, departiendo en la única discoteca que existía propiedad de un amigo de apellido Lacharme: “El Jet Set”, asistíamos con fans de la emisora y del pupi. Si en crónicas anteriores les hablé de la pinta que el pupi lucía de lunes a viernes en un pueblo como la Montería de ese entonces, de calles inundadas y fangosas, imaginen entonces la indumentaria para ir a una discoteca. Era una pinta fabulosa donde afloraba el charol blanco, la terlenka, la bota campana y la “María Farina” original.
Les manifesté que enseñé a conducir al pupi. Bueno, él me enseñó a bailar salsa en esas noches en el Jet Set y más tarde en “Quovadis Discotec”, en la margen izquierda del río Sinú. En ocasiones “tiro” alguno de los pases que le aprendí, , sobre todo cuando escucho la música de Nelson y sus estrellas en temas como el Papelón o El Forastero. La música preferida por el maestro. Fueron bonitos tiempos donde se podía dormir con la puerta abierta de la casa y nada pasaba.
Cómo llegué a la radio? Les dije en alguna ocasión que Payares nunca me dijo “estás bien”, ni “regular” en mis aptitudes ante el micrófono, pero un día se llevó a cabo un torneo de béisbol en Medellín, aproximadamente para el 72, y radio Panzenú fue a transmitir. Yo asistí como espectador a los partidos de Córdoba. Cuando eso todavía había béisbol en Colombia. Al llegar al estadio me encontré al pupi parado en la grada, preocupado porque no tenia voz comercial y le pregunté: “-aja pupi, y qué pasa? Me respondió: “no tengo comercial, es que estos cachacos no tienen el sabor para el béisbol” y me entrego el cuñero. Le dije: “y esto qué es?”. Me respondió: “tú mismo eres, lo debes hacer mejor que estos cachacos”. Y así pasó; allí empezó mi vida radial y periodística. Luego me convertí en narrador de béisbol y boxeo. Gracias a la recomendación del pupi transmití con él la Serie Mundial de Béisbol de la AIMBA en Cartagena por Todelar para todo el país. Gracias al maestro hice parte, junto a él y tantas estrellas de la radio, del plantel de Todelar en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Medellín (1.977). Compartí micrófono con Emiro Bertel, el “negro” Gómez, Pastor Londoño Pasos, Olguita Behar, César Augusto Londoño, Lilo Guerreo y tantos nombres que se me escapan, bajo la dirección de deportes de Óscar Restrepo Pérez (TRAPITO) y la dirección general de Bernardo Tobón Junior.
Qué tiempos aquellos… pero la ingratitud es un mal que aqueja nuestra sociedad. Conozco muchos casos a los que he escuchado decir: “yo no le debo nada a Payares, lo que sé nadie me lo enseñó”. Esto es desagradecimiento, porque algo puso el “villano”, como le dice Eugenio Baena, para que hoy esa persona sea algo en la radio deportiva cartagenera y costeña. En mi caso, he sido el eterno agradecido con el maestro y no puedo menos que hacer que escribir estas crónicas como demostración de afecto a él, mi mas grande maestro en la radio deportiva, a quien le profeso respeto, el más grande, que merece como figura del periodismo y la narración deportiva. Le pido a Dios que le de fortaleza en estos momentos difíciles y le manifiesto que cuenta con este discípulo, como dice él, el mas aventajado, añorando saludarlo muy pronto y recordar todas las anécdotas que hacen parte de nuestra amistad.
Para finalizar quiero decirles que el pupi, después de su paso brillante por la radio cordobesa, regreso a Cartagena donde desarrolló una carrera fulgurante como periodista y narrador deportivo, convirtiéndose también en un excelente ejecutivo, capaz de fundar su propia empresa de marketing “Producciones Punto”. Hace algún tiempo repicó mi teléfono y le escuché decir: “espérame en Montería para mostrarte mi carro”. Regresó en un Nissan como en el que aprendió a conducir.



GRACIAS PUPI POR TODO CUANTO HICISTE PARA QUE YO FUERA UN BUEN HOMBRE DE RADIO, RECUERDO UNA FRASE TUYA “BUEN PADRE NO ES EL QUE DA PLATA SINO EL QUE DA A MOR A SUS HIJOS”

18 de agosto de 2011

AMANCIO CASTRO VS MAURICIO ACEVES PARTE 2

MALDONADO
Continuando con nuestra historia de éste combate entre Amancio Castro de Colombia y Mauricio Aceves de México; el gran misterio era la fisonomía del mejicano: a cinco (5) días para la pelea no teníamos, siquiera, una foto de Aceves. Sólo sabíamos que su apoderado era el conocido concertador Ricardo Maldonado. –Qué hacemos? Nos preguntábamos. Los medios escritos necesitaban ese material para promocionar el combate. Estábamos con esa preocupación cuando llega el doctor Hernán Gómez (padre) y pregunta al fotógrafo, Carciofi: -Nada que aparece la foto de Aceves? –Nada, respondió. De pronto se me ocurrió una idea que en principio fue mamadera de gallo; le dije al doctor Gómez. -Doctor yo voy a hacer un dibujo a ver si se asemeja a Aceves de acuerdo a como usted me diga. Él me respondió: -Listo. Le pregunté: -Cómo le han dicho que es Aceves? –Bueno, como todos los mejicanos, bajito, cabezoncito, pelito indio. Yo dibujaba, mientras el doctor Hernán me decía: nariz chata como de patacón. Yo seguía haciendo la caricatura, porque entre otras cosas ese ha sido uno de nuestros hobbies, la pintura, manifestación heredada de mi padre don Pedro Díaz Castilla.
Cuando terminé de pintar el “monicongo”, se lo mostré al doctor Gómez, éste me dijo: -“Erda” ese es el tipo. Todos nos miramos y soltamos la risa; el doctor Iguarán dijo: -Verdad que se parece a un mejicano, píntale un poquito el pelo de negro y publícala en El Universal Carciofi, con esto resolvemos el problema de la foto.
La organización del combate continuó. Tratábamos de armar una cartelera liviana con boxeadores jóvenes, ya que el peso de la velada estaba en la pelea de campeonato mundial. Se aproximaba el día de la pelea, Amancio tenía su cuartel de entrenamientos en el aparta hotel La Floresta cerca al sitio llamado por sus dueños “pim pom papas”, uno de los primeros lugares alucinantes de Montería, donde los herbívoros de ese entonces disfrutaban el éxtasis de la marimba y el danzón.

MAURICIO ACEVES

El entrenador de Amancio era el mariabajero Pedro Vanegas. Por orden del manejador de Amancio, Hernancito Gómez, Pedro mantenía alejado del mundanal ruido a su boxeador para evitar cualquier tentación de “hojarasquín” del monte.

Al no saber nada del mejicano Aceves, yo le dije a Hernancito: -Hey, Hernancito, consigue el teléfono de Maldonado para llamarlo; y me dio el de la residencia de este en los Ángeles (USA). Solicité la llamada (no existían los celulares). Timbró y contestó la señora de Maldonado. Se me ocurrió hacerme pasar por el gobernador de ese entonces y le dije -Quién habla? Me respondió: -Habla la señora de Maldonado. Le dije -Mire le habla desde Montería, Colombia el gobernador del departamento, Camilo Jiménez Villalba, estamos preocupados por la no llegada de Aceves, qué pasa?. Me dijo: -Señor gobernador no se preocupe que Maldonado le cumple, el está en Méjico con Aceves, ya que la señora de Aceves dio a luz, pero ellos le cumplen señor gobernador”.
Al escuchar las palabras de la señora de maldonado nos tranquilizamos. Finalmente Aceves llegó faltando dos días para la pelea y pudimos conocerlo en persona. Lo paseamos en un carro de bomberos por Montería para que lo vieran de carne y huesos y se despejara cualquier duda, Montería era un hervidero solo se respiraba boxeo. En la práctica del mejicano en el coliseo “Happy” Lora no cabía un alma en el gimnasio para observar los movimientos del azteca.
Todo marchaba muy bien, y con mucha confianza de lo que estábamos haciendo, hasta cuando se produjo una llamada de Bogotá faltando 48 horas para la pelea, llamada que nos inquietó. Era el “Chiqui” Leal, hablándonos de esa simbiosis que comenté al inicio. Le dijo al doctor Iguarán:-Hugo, cómo estás chico, coño te llamo para informarte que viajo mañana con mi escuadra de maromeros (eran unos luchadores corpulentos), por orden del “míster” Ponga (refiriéndose a Vladimiro Bula, un abogado de Sahagún del cual también les hable en el capitulo anterior). Continuó el “Chiqui”: -Quita a todos los fantasmas que estén por allí que yo me voy a encargar de controlar todo lo de la entrada al coliseo, estos tipos que llevo son mas peligrosos que TIM MACCOY , (refiriéndose a un actor de vieja data que hacia las veces de pistolero del oeste en las películas americanas).
El doctor Iguarán nos comentó lo charlado con Leal Torres, y yo dije -Ojo que algo se trae el Chiqui entre manos y debemos estar atentos a una “filimonica” por parte de este. La filimonica era una palabra usada en el argot boxístico para referirse a las artimañas del viejo promotor boxístico Filemón Cañate Bernet.

Hasta la próxima.

22 de junio de 2011

LUIS ALBERTO PAYARES MI MAESTRO PARTE 2

Pasó el tiempo y una mañana del año setenta y dos salí de mi trabajo en la Caja Agraria de Montería, mire a mi izquierda y observé una figura de hombre elegante o gentleman del caribe, un verdadero dandi, me acerqué, era Luis Alberto Payares Villa “el pupi”, me emocioné al ver a mi amigo, esta vez lucía un conjunto color gris, cuya camisa era tipo guayabera cuatro bolsillos con abertura en los lados, en su cuello una cadena de oro de 18 quilates, en su brazo derecho un reloj con manilla de oro, y en su brazo izquierdo una esclava de oro, también de 18 quilates, los mocasines eran de color gris, se veía el maestro impecable como siempre; nos abrazamos y me dijo “estaba triste y me iba para Cartagena otra vez pero este encuentro contigo me reconforta y voy a aceptar la oferta de don Jacobo Elías para dirigir Radio Panzenu”.
Yo le conté de mi vida después de separarnos en lorica, el uno para Cartagena y el otro para Buga. Nos sentamos en un sitio muy acogedor en ese tiempo en montería llamado “El Percal”, salimos y le mostré mi carro, un Nissan Patrol último modelo, y le dije “en éste vamos a ir todos los sábados a almorzar a tu Lorica querido sancocho de bocachico donde tu amiga Tomasa”, y así fue.
El “Pupi” es un hombre visionario, amante de las cosas buenas y con deseos de no quedarse allí y por eso consiguió todo lo que quiso como profesional de los medios y publicista, un día me dijo en su tono alto y hiteador “óyeme Álvaro cuanto te costó tu carro, porque cuando yo regrese a Montería otra vez voy a venir en el mío, yo tengo que tener mi carro, así que tienes que enseñarme a manejar, cuando vayamos a comer a Lorica donde Tomasa, tu me enseñas” y esto ocurrió, yo enseñé a manejar en la carretera a Lorica al pupi.
Al poco tiempo de estar el maestro en Montería se trajo a Alfonso Cabrera Altamiranda, el talento más grande que ha parido Cartagena en la producción y grabación de cuñas radiales. Entre los dos hicieron de Radio Panzenú una de las emisoras más populares de la costa, aún todavía el brujo Ramiro Arteaga López, jefe de operadores de sonidos de la emisora no ha permitido que cambien el eslogan que dice: “Radio Panzenú la emisora del sonido gigante”, así ahora su sonido sea enano y no llegue a mocar; también conservan la misma cortina musical de la película Gold Fingers del agente 007.
Las enseñanzas del pupi para mi formación como hombre de radio y narrador deportivo fueron fundamentales, gracias a ellas he logrado mis objetivos durante mi ya larga carrera en los medios, donde ocupé cargos desde director artístico hasta gerente de emisoras, todo esto se lo debo al maestro payares villa, el nunca me dijo estás bien, siempre me decía te falta para que me esforzara más.
Recuerdo que nunca me preguntó si yo quería ser locutor, pero me vio condiciones y me daba las oportunidades. Una vez me sorprendió y me dijo “hey Álvaro esta noche te quedas en la emisora de 7 a 12 de la noche dando la hora, anuncias el disco, das la hora y dices esta frase: “después de la balada, Radio Panzenú con el sonido del amorrrrrrr”, con voz suave y tono amoroso; y así lo hacía, mientras él me supervisaba desde donde vivía, en el apartamento de una excelente locutora del interior llamada Daira Urdinola.
La pupimania se tomó a Montería y Radio Panzenú le ponía el pie a las demás emisoras de causando la envidia de los colegas, ya dinosaurios de las otras, que veían en payares al intruso que con su talento acababa con la radio obsoleta e imponía la radio moderna. Al final de la identificación de la emisora en su voz decía: “RADIO PANZENU LA EMISORA MODERNA DE MONTERIA”.

En la próxima el pupi un gran bailador de salsa y mi lanzamiento como locutor en Medellín junto al maestro.



LO + LEÍDO